Ídolos y guardianes

En estos días estoy participando en una discusión online sobre enseñanza de historia del arte. Es la primera vez que tengo oportunidad de reflexionar sobre el más bello desafío que me ha dado la Universidad de San Andrés: formar parte de una materia de grado dedicada a los estudios de género, el arte y la literatura.

En nuestra universidad las humanidades integran la formación de todos los estudiantes. Por lo tanto, mis estudiantes son futuras abogadas, politólogas, economistas y, en menor medida, graduadas en humanidades. La mayor parte de ellas han tomado el curso de manera electiva. Están aquí porque quieren. Eso es simplemente hermoso.

La diversidad del grupo me generaba dudas: ¿estarían preparadas para absorber, para aprovechar, para cuestionar los debates entre los estudios de género y la historia del arte? Mis dudas se disiparon muy rápidamente. Mis estudiantes son flexibles. Están abiertas a todos los temas. Charlan, discuten, se conmueven.

Más que nunca cuestiono a los guardianes disciplinares, a aquellos personajes que reclaman la endogamia disciplinar. Con razón, en medio de este sistema, tenemos tantas ideas tontas.

Giovanni D’Alemagna, Santa Apolonia destruye un ídolo pagano, circa 1442-1445.

Para mí admitir este estado de cosas significa desandar parte de mi camino de formación, pues la insistencia en los límites disciplinares fue una parte importante de ella.

Entonces, me subo a la escalerita con una maza y rompo todo.
 

Payasadas

Estoy dando los últimos toques a la clase que daré este miércoles en el marco de la materia Arte argentino y latinoamericano del siglo XIX. Nervios aparte, pensar en qué tengo para trasmitir (“la pepita de verdad”, como diria Virginia) me lleva a una consideración bastante positiva de mi trabajo… Pero quiero explicarme bien. No quiero decir pavadas o hacer payasadas.

Rudolf Spohn, Autorretrato como payaso, 1930.

En 2008, cuando terminé mi carrera de grado, me debatía en la incertidumbre más absoluta. Pero tenía una idea clara: no quería investigar sobre la obra de Berni, Spilimbergo, Pettoruti, Basaldúa, Butler, Maldonado… Podría continuar con los nombres que no me interesaban. En principio, me interesaba bucear en un grupo de nombres que desconocía.

No sé cuáles son los méritos de mi trabajo. Con mucha frecuencia pienso que su única virtud reside en no haber continuado indagando en dirección de una narrativa maestra que se ha demostrado incapaz de incorporar a centenares de mujeres.

Esto no me parece una payasada.

 

 

Clases (o cómo seguir amando la docencia)

Me encuentro en una encrucijada. Mi bello proyecto de humanidades digitales avanza lentamente. Muy lentamente, es indudable.

En el medio, tengo que afrontar grandes responsabilidades docentes. No lo pongo en términos pomposos. Creo honestamente que dar clases es una enorme responsabilidad.

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Este semestre estoy cumpliendo uno de mis sueños: junto a una gran docente e investigadora hemos iniciado una materia de grado dedicada a la reflexión en torno al género, la literatura y el arte. Cada clase es un bello desafío, un momento en que me enfrento a un grupo de estudiantes tan curiosas como brillantes.

En el medio… mi proyecto de humanidades digitales. Se viene el congreso de la Asociación Argentina de Humanidades Digitales  y no sé si tengo avances que presentar.

Las humanidades digitales, TAREA y mi base de datos

Para la clase del Taller de tesis que dictaré mañana en TAREA me propuse hacer una introducción a las humanidades digitales. Ha sido una tarea ardua, revisando apuntes y tratando de entender qué puede ser útil o relevante para mis estudiantes.

Parté del menú...

El menú es simple, pero sabroso. Incluí herramientas de organización del trabajo y herramientas de presentación de resultados de trabajo. Veremos si lo hallan interesante.

Como siempre, Omeka, mi bella obsesión, será el plato principal. En medio de los reajustes que estoy haciendo a mi bello proyecto de humanidades digitales, ahora en versión CSV, me propuse instalar nuevamente Omeka en cuartopropio.net. Seguimos en camino.

Mi bello proyecto de humanidades digitales…

Llegada a este punto, con clases varias veces por semana y plazos vencidos a diario, me pregunto cuál será el futuro de mi bello proyecto de humanidades digitales. No veo posible, por el momento, dedicarme a la base en el período que inicialmente imaginé. Pero acabo de renovar el mantenimiento de cuartopropio.net, con la extraordinaria gente de Reclaim Hosting, de modo que algo se me va a ocurrir.

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La noticia es genial: 101 entradas sobre mujeres artistas han sido recientemente agregadas a Wikipedia. Robin Cembalest, en su texto sobre el evento que llevó a este extraordinario aporte, señala la desproporción que existe en Wikipedia en términos de género: las entradas son creadas por y sobre hombres en su mayoría.

Nicole Casamento, por su parte, sintetiza los objetivos del encuentro, enraizado en las prácticas de concienciación de la década de 1970: “Su objetivo es escribir a las mujeres en la historia en una forma novedosa, para la era digital, dándoles a más mujeres la conciencia y las herramientas para tomar los asuntos entre sus propias manos”.

¡Omeka!

Tal vez mi post previo haya sido demasiado apresurado. Tal vez yo no soy aún una chica muy moderna.

La semana pasada gasté mis energías en planear (una vez más) mi proyecto de humanidades digitales. Pero mis modelos predilectos, entre ellos el fantástico Transatlantic Encounters, no son tan rígidos como los temas que Omeka ofrece. Además, tienen plug-ins que simplemente no están en la versión que Reclaim Hosting ofrece. Allí comprendí. Tenía que instalar Omeka del modo difícil (creo) para permitir (me parece) incluir nuevos plug-ins. Lo hice, entre momentos de zozobra.

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Está decidido. Este proyecto de humanidades digitales tiene que incluir una familiarización extrema con Omeka. De eso depende su flexibilidad y su atractivo.

En otras noticias, logré descifrar cómo hacer que Omeka aparezca en la lengua de Cervantes. Es un alivio. De otro modo, era un cocoliche de lo más raro. Un pequeño paso, sin duda. Pero muy importante.